Recordando las notas notables de El Correo
Definitivamente que nos acostubramos a su lectura diaria, para indagar en este mundo local, pero no por ello menos convulso, y encontrar algun motivo de vida que nos lleve a la esperaza, conociendo más de Tumbes y su gente, sus proyectos, esa figuras humanas que prescindiendo del tiempo, eran ya imprescindibles, porque haciendo uso de la sensibilidad humana y social, presentaban un Tumbes diferente.
¿Acaso no tenemos derecho a conocer más sobre estas vidas? Qué derecho tienen de disparar nuestra conciencia con datos fríos, casos de sangre, corrupción, desfalco, que ya tenemos tantos, incontables, pasando como normales, consuetudinarios, que uno lee todos los días como para pasar piola de estar informado.
Clásicas eran ya las líneas de la pag 02, al inicio, donde hablaban médicos, abogados, maestros, empresarios, personajes diversos contando sus ideas, y aspiraciones; más clásicas, las historias que contaba el diario Correo en su página 12, donde por primera vez se atrevió a darle un espacio lleno a la cultura, haciendo, añicos la frase musical, pero bien cierta, "para qué leer un periódico de ayer", porque presencié muchas veces los comentarios de: "busca en la pag 12, ha salido tal persona"; en la edición del lunes, un pintor; el martes, algún músico; o cualquier otro día pasado un ecologista; y se escuchaba la frase: "compra 3, consígueme 4 ejemplares; tráeme 20 para mandar al extranjero"; y que finalmente ví enmarcados y colgados en las paredes de la sala o de alguna habitación que hasta ahora sigue hablando de algún personaje, como si fueran el mejor homenaje que el Correo y que en cierta forma la vida, hiciera por primera vez, sin que esté de por medio la vara, el padrino, o el vil dinero. Qué homenaje más grande. Salir en la pag 12 del Correo.
No, no nos explicamos cómo llegó a desaparecer este espacio, que le daba un valor muy grande al decano de la prensa escrita de Tumbes, convirtiéndolo en un valdor de la palabra y de la historia de Tumbes, una guía de colección única, una antología esencial y de lectura obligatoria, era el hálito que hacía del Correo de ayer, un manual de búsqueda constante, un homenaje vivo y permanente a la cultura tumbesina.


